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Historias cruzadas y una incógnita en el horizonte

Posted by menriquez en 15 abril 2010

Por Matías Enriquez

¿Que decisión tomará Passarella con relación a Ortega?

Sobre el expediente Ortega, Passarella deberá tomar la decisión a partir de Junio: si se queda deberá reveer ciertos aspectos que hacen a la convivencia de un grupo de profesionales; si se va, sería el fin de la carrera de uno de los más talentosos jugadores del futbol argentino, quien recibió un patriarcal afecto por parte del ahora presidente de River. La decisión presenta varios matices que no se deben dejar de lado.

Un 14 de diciembre de 1991, el entonces entrenador Daniel Passarella decidió hacer debutar, frente a Platense, a un joven de 17 años llamado Ariel Arnaldo Ortega. Impactado por sus indescifrables gambetas e incesantes quiebres de cintura, Passarella vio varias condiciones en este juvenil oriundo de Ledesma (Jujuy). Ese Apertura 91 fue el primer título de el ex-capitán del seleccionado como entrenador. Ortega siempre fue piedra fundamental de los equipos de Passarella en River. Juntos repitieron la gloria en el Apertura 1993 y 1994 (con una colosal vuelta olimpica en La Bombonera).

A fines del 94, los directivos de River no pudieron retener a su flamante entrenador. Para el Kaiser la tentación de ser el entrenador del seleccionado nacional era muy fuerte. Ortega, triste por la salida de su mentor, jamás tuvo conciencia de que Passarella ya tenía un plan preparado para él: reemplazar al mismísimo Maradona con la camiseta 10 del seleccionado.

Con su estelar participación en los JJ.OO de Atlanta`96, Burrito se puso solo como el enganche para el Mundial de Francia. Piojo Lopez y Crespo o Batistuta iban a completar un memorable tridente ofensivo. En Francia, bajo la atenta mirada del ahora Kaiser, empezó a perfilarse como uno de los mejores jugadores del torneo por su impredecible estilo de juego, pero el cabezazo a Van der Sar, le valió la expulsión y varias críticas de los medios locales. Cualquier coincidencia con un mosquetero francés en Alemania 2006 no es mera coincidencia.

A propósito o no, ese cabezazo fue el último momento juntos hasta su feliz encuentro en Agosto de 2006, en su lugar en el mundo: River Plate. Por expreso pedido de Passarella a Aguilar, Ortega retornó al club que lo vio nacer, a pesar de un breve receso en Independiente de Avellaneda.

A Passarella ahora le toca tomar una de las decisiones más críticas desde que asumió el liderazgo institucional de Nuñez. Frases como la mencionada en septiembre del pasado año “Soy el verdadero papá de Ortega” complican a una decisión objetiva por parte del ex entrenador, devenido en presidente. El “gran capitán” se encuentra en una encrucijada clave para su futuro y el del club de Nuñez. Si decide no renovarle el contrato al jujeño y River no encuentra un nivel de juego acorde a su historia, se verá sometido a las incesantes críticas de los simpatizantes de Nuñez por la salida del ídolo jujeño. Si decide renovarle tendrá que lidiar con las impericias poco profesionales del Burrito, algo que ha venido deteriorando a un plantel demasiado lastimado como para seguir recibiendo golpes.

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